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Las 5 claves del Informe McCarrick del Vaticano según The New York Time

El Vaticano publicó el martes un informe que investiga cómo el ex prelado caído en desgracia, el norteamericano Theodore E. McCarrick, ascendió en la jerarquía católica a pesar de las acusaciones de larga data de conducta sexual inapropiada. Este informe tendrá amplias implicaciones para una iglesia global que se ha visto perturbada durante décadas por su mal manejo del abuso sexual por parte del clero e involucra a un papa reciente (Juan Pablo II) que ya fue declarado "santo". He aquí el reportaje publicado por The New York Times.
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El martes, el Vaticano publicó un informe masivo que investiga cómo Theodore E. McCarrick, un excardenal y arzobispo de Washington deshonrado, llegó a lo más alto en la jerarquía de la Iglesia Católica, a pesar de que los respectivo papas recibieron informes de que había abusado sexualmente de menores y de seminaristas adultos durante el transcurso de su vida.

Aquí hay cinco claves sobre el informe:

1) El papa Juan Pablo II conocía las acusaciones de conducta sexual inapropiada de McCarrick

El papa Juan Pablo II tomó personalmente la decisión de elevar a McCarrick incluso después de que un cardenal estadounidense advirtiera que había sido acusado de conducta sexual inapropiada.

En 1999, cuando se pensaba que McCarrick asumía el control de la Arquidiócesis de Nueva York, el cardenal John O’Connor de Nueva York, escribió una carta de seis páginas al embajador del Vaticano en Estados Unidos. En ella expresó su preocupación por el hecho de que McCarrick le había pedido a hombres jóvenes que durmieran en su cama con él y que algunos sacerdotes habían experimentado un trauma psicológico por el comportamiento inapropiado de McCarrick.

«Lamento tener que recomendar enfáticamente contra tal promoción, particularmente si se trata de una sede cardinalicia», dijo el cardenal O’Connor. “No obstante, someto mis comentarios a una autoridad superior y muy particularmente a nuestro Santo Padre”, señaló en su misiva.

Los líderes del Vaticano compartieron la evaluación con el papa Juan Pablo II. Pero el papa desestimó las acusaciones después de que McCarrick le escribió una carta negándolas directamente, y elevó a McCarrick de todos modos a la Arquidiócesis de Washington, uno de los cargos más prominentes del país. «La relación directa de McCarrick con Juan Pablo II probablemente también tuvo un impacto en la toma de decisiones del papa», dice el informe.

2) El Vaticano culpa a tres obispos estadounidenses por proporcionar información engañosa

El papa Juan Pablo II inicialmente solicitó una investigación sobre las acusaciones, pero el Vaticano ahora sugiere que fue engañado por tres obispos en Nueva Jersey, quienes proporcionaron «información inexacta e incompleta» a la Santa Sede, según el informe.

«Es probable que esta información inexacta haya afectado las conclusiones de los asesores de Juan Pablo II y, en consecuencia, del propio Juan Pablo II», dice el informe para relativizar la culpa.

Las acusaciones fueron descartadas como «un rumor», decía el informe, y «se creyó la negación de McCarrick». También se pidió a los obispos que mantuvieran esa investigación en secreto.

El informe también describe un relato perturbador de un sacerdote de Nueva Jersey, mons. Dominic Bottino, quien dijo que había presenciado a dos de los obispos de Nueva Jersey ver a McCarrick tocar la entrepierna de un hombre en 1990, y ninguno informó al Papa de ese incidente.

3) El papa Benedicto XVI derrocó a McCarrick como arzobispo de Washington, pero se negó a investigarlo

Poco después de que Benedicto XVI se convirtiera en Papa, en 2005, rápidamente extendió el mandato de McCarrick como arzobispo de Washington.

Pero cambió de rumbo a finales de año, basándose en «nuevos detalles» sobre las acusaciones contra McCarrick, y «buscó urgentemente» reemplazar a McCarrick en el cargo. Para la Pascua de 2006, McCarrick ya estaba fuera.

El arzobispo Carlo Maria Viganó, un funcionario de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, escribió dos cartas en 2006 y 2008 instando a que la iglesia investigara los rumores sobre McCarrick. Sin embargo, en lugar de investigar formalmente las acusaciones, Benedicto XVI autorizó a un funcionario del Vaticano a «apelar a la conciencia de McCarrick» y pedirle que «mantuviera un perfil más bajo y minimizara los viajes». Pero esta solicitud no fue una orden formal, y McCarrick continuó viajando libremente por el mundo en nombre de causas e instituciones católicas.

El arzobispo Viganò se convirtió en embajador del Vaticano en Estados Unidos en 2011, y se le pidió que realizara una investigación para determinar si las acusaciones contra McCarrick eran creíbles. El informe dice que «Viganò no siguió estos pasos».

4) El papa Francisco nada hizo hasta 2017 porque creía que las acusaciones ya habían sido revisadas por el papa Juan Pablo II

El papa Francisco sabía que había rumores de irregularidades, pero hasta 2017, según el informe, nadie le proporcionó ninguna documentación de las acusaciones. El papa Francisco creía que todo ya había sido revisado por el papa Juan Pablo II. También sabía que bajo su predecesor, Benedicto, el Sr. McCarrick había permanecido activo, por lo que no vio la necesidad de alterar el enfoque de la iglesia.

En junio de 2017, la Arquidiócesis de Nueva York se enteró de una denuncia de abuso sexual por parte del Sr. McCarrick de un menor de edad décadas antes. Poco después, el papa Francisco solicitó la renuncia de McCarrick al Colegio de Cardenales.

5) Es extremadamente inusual que el Vaticano investigue a sus máximos líderes de esta manera

El papa Francisco primero prometió un «estudio exhaustivo» del manejo del Vaticano en el caso McCarrick, en 2018. El resultado tan esperado es una investigación pública muy inusual de abusos y encubrimientos que abarcan décadas y alcanzan los niveles más altos de las propias filas del Vaticano. .

El informe tendrá amplias implicaciones para una iglesia global que se ha visto perturbada durante décadas por su mal manejo del abuso sexual por parte del clero.

Juan Pablo II no es solo un papa, también es un santo. En su misa de canonización acelerada en 2014, el papa Francisco lo elogió como «el Papa de la familia».

La iglesia ahora tiene que reconocer el hecho de que uno de sus pontífices más queridos está implicado en uno de sus escándalos más notorios.

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(Autoras: Elizabeth Dias quien cubre fe y la política desde Washington y anteriormente trabajó para la revista Time; y Ruth Graham quien es corresponsal nacional que cubre religión, fe y valores. Contribuyó con el reportaje Sharon Otterman).

Traducción al español de KN.

 

 

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