NOTICIA

Homenaje a la Primera Línea

N. del E: En las manifestaciones sociales de Chile ha emergido un grupo numeroso de jóvenes que por su accionar son denominados "Los de Primera Línea". Su objetivo es proteger a las personas que se manifiestan pacíficamente y que son atacadas por Carabineros. Lo hacen aun a riesgo de sus propias vidas con gran generosidad y una humanidad ejemplar. De los innumerables testimonios que circulan en redes sociales que dan cuenta de estos héroes anónimos, hemos tomado éste que publicamos aquí, que fue escrito por una persona que vivió esta experiencia y que agradecemos haberla comunicado. Es imposible proceder a su verificación periodística pero esto no importa. Todas y todos sabemos que estos jóvenes existen y hacen lo que aquí se testimonia. La publicación de este relato en nuestro medio, es un sincero y pequeño homenaje a los protagonistas del Chile de hoy, a los combatientes por la vida y la dignidad que están día y noche en "la Primera Línea".
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En Chile 🌹

Ayer, un chico de la primera línea, se puso delante mío para que un paco no me tire gas directo en la cara…

Te caíste al suelo… ante la mirada atónita de los manifestantes, en plena huida, posterior al famoso “encerrón”

Tenías un hombro dislocado, un balín en el pecho y otro en la pierna; no dudaste en ponerte delante mío…

Te caíste al suelo, mi corazón se destrozó…
No podía creer tamaña humillación, mientras el paco gritaba: “¡Bien! ¡Así! ¡Bien gaseados los weones!”

¿Y tú?… Te paraste solo, con tu bandera sucia amarrada al cuello…
Te paraste y dijiste: “Yo no soy como ellos”

Caminamos para salir de ahí, en medio del encerrón, tú ciego por el gas y yo, ciega de rabia…

A un par de metros, estaban los voluntarios de la salud, con su base improvisada. No pediste ayuda. Los voluntarios se te acercaron, te pidieron que los dejes limpiarte la cara.
Sólo tenían leche, un poco de agua de laurel y agua con bicarbonato, quizá, un poco de suero…

Qué impotencia la humildad de los insumos… Sentí pena, rabia, impotencia, todo junto porque te ví…

Y ví que eras un chico que no tenía nada que perder.
Estabas entregando tú integridad… lo vi en tu cara, lo vi en tu forma…
Porque quizás, la vida te ha golpeado tanto, que ya no te importa .

Lloré… porque yo no tenía ni un rasguño y tú lo habías sufrido todo.

Lloré… porque a pesar de todo, no salió ni un insulto de tu boca, ¡ni uno!

Nos quedamos un rato en ese refugio, rodeados de carabineros que nos miraban con rabia, unos con lumas y otros con gas…
De pronto, llega otro chico entre la gente y te grita: “¿Cómo estás sureño?, ¿que te pasó?, ¿estás bien?
Sí, sí, respondiste. No fue nada…

Me acerqué al otro chico y le pregunté: ¿Es tu amigo?
Y me dijo: “No, pero ayer también lo ví. Me contó que es de Temuco y que está viviendo en el caballo de Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia) con su hermano, ahí pasan toda noche, cuando todos se van… Y están todo el día resistiendo …”

Otra vez mi corazón se apretó…
De pronto, los voluntarios nos dijeron: “¡Tenemos que salir de aquí o Carabineros nos va a sacar!”

Agarramos nuestras cosas y caminamos.

Una señora en bici y mi amiga, compañera de pega, caminamos, pero sin antes, decirle en su cara a los pacos que no importa lo que hagan, mañana vamos a venir de nuevo y ¡todos los días si es necesario!

Nos fuimos al otro refugio cerca, el que prestaron los chicos del Cine Arte Alameda.
Ahí nos quedamos un rato afuera…

Desfilaban las lacrimógenas… esos tanques alucinados que parecen submarino y tiran ese gas nueva cepa que queda suspendido por cuadras y cuadras…

Llegó una enfermera, anotó tus datos, te preguntó el nombre. No se lo dijiste… sólo respondiste: “De la primera línea”.
Te miramos, te abrazamos las dos…

Luego, te preguntó la edad y respondiste: “38 años…”

Nos sentamos en una banca, callados… Rompiste el silencio para decirme (mientras mirabas a los voluntarios de la salud): “Aquí hay gente buena, la resistencia tiene que continuar”

Te miré y con lagrimas en los ojos, te dije: ” Gente buena como tú”
Te pusiste a llorar, lloramos…

Me dijiste: “¿Soy un héroe?
Y llorando te dije que ¡sí!, que si no fuera por ti, nosotros no podríamos estar ahí…
Y llorando tú también nos dijiste: “No olvidemos al Abel Acuña ni al Gustavo… Ni a ninguno de los cabros que lo están pasando mal”

No los olvidaremos te respondí…

Nos despedimos… no hubo caso con que te quedarás ahí, ni las enfermeras, ni paramédicos pudieron contigo… Saliste…
Afuera, vi gente que te abrazó con cariño al ver los parches en tu cuerpo.
Ayer recé… no sé a qué…pero recé, buscando ilusamente la manera de entregarte la protección de algo…

No olvidaré tu cara, tu ropa sucia, tu pelo chuzo, ni los perdigones en tu cuerpo…
Ayer, el amor y el altruismo me remeció y pensé, que quizá, lo único que dignifica tu corazón, es sentir que puedes ser un héroe por un día, o quizá, muchos días, sin esperar nada a cambio…

 

 

 

 

 

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