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ESTRELLA GUTIÉRREZ: «Y sin embargo se mueve»

por ESTRELLA GUTIÉRREZ
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V

ivimos una época de gran incertidumbre, de tensión, de apasionamiento ideológico. La crisis económica, amenaza cada día nuestra frágil seguridad y el confinamiento ha afectado nuestra salud mental. Llegó la primavera pero con su calendario reavivó la dolorosa memoria histórica del golpe militar; reabrió heridas jamás sanadas. Ad portas del plebiscito, se siente en el aire un ambiente oscilante entre el temor y la esperanza.

Algunos partidarios del sistema de libre mercado impuesto en Chile sostienen un discurso odioso hacia los que votaremos APRUEBO. Nos tildan de totalitarios, ateos o marxistas. Pretenden defender la civilización “cristiana” olvidando de qué manera fue “cristianizada” América.

Los conquistadores españoles, súbditos de los reyes CATÓLICOS, arrasaron con las riquezas y las tierras de los pueblos invadidos. Justificaron la esclavitud, basados en la teología imperante. La misma teología que dudaba incluso que las mujeres tuviéramos alma; que afirmaba que la tierra era el centro del universo y no se movía; que el sol giraba a su alrededor. Amenazado por la Santa Inquisición, Galilei debió abjurar de su teoría heliocéntrica, que sostenía lo contrario. Salvado de la hoguera fue condenado al silencio. Según la tradición sus últimas palabras fueron: “y sin embargo, se mueve”.

Estos ejemplos, ¿no muestran acaso que ha existido una Teología de dominación?

Felizmente el Espíritu también SE MUEVE y sopla donde quiere.

Muchas personas de buena voluntad escudriñando las Escrituras y asistidos por la RUAH intuyen que el Dios revelado en los profetas, El Magnificat, las Bienaventuranzas, la parábola del Hijo Pródigo, la historia del Lázaro y el rico Epulón y tantas otras, ese DIOS, busca porfiadamente nuestra LIBERACION. No solo de nuestro pecado personal sino la LIBERACION de ese otro gran pecado que sigue crucificando a Cristo hoy, en Chile; en el mundo entero.

El pecado social de la codicia, que arrasa con los bienes de la tierra y que Dios quiere repartir a todas sus criaturas.

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