NOTICIA

Estrella Gutiérrez: Una cuestión de ubicación

Share on whatsapp
Share on telegram
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on print

Las últimas elecciones en Chile no dejaron a ningún sector indiferente. Algunos, sacando cuentas amargas, buscaban ansiosos un milagroso comodín en su baraja de naipes; otros hacían siniestros pronósticos sobre lo que podría pasar en nuestro país en los próximos meses. La inmensa mayoría celebró el triunfo de la gente sin fortuna, ni influencias; los postergados de siempre, que con sus manos limpias y sus creativas pancartas exigían un trato más digno para todos. En ese intento, varios perdieron sus ojos y un puñado importante, perdió su libertad. Hoy siguen esperando un juicio que ya tarda demasiado. Los constituyentes elegidos tienen ahora la posibilidad real de escribir una carta magna a escala más humana, más ecológica e inclusiva.

Nuestra sociedad es cada vez más híbrida y los cambios que enfrentamos como humanidad cada vez más acelerados. A pesar de esto seguimos usando términos que no dan cuenta de la nueva época a la que nos estamos asomando. Los más remisos a abrirse a este cambio de época, siguen homologando a la izquierda con el “comunismo”, sin tener en cuenta que el muro de Berlín fue derribado en 1989 y que la U.R.R. S. acabó poco tiempo después. Olvidando que China, la nación más poblada del globo -gobernada por “COMUNISTAS”- aplica hoy en día a ultranza el régimen neoliberal que propicia la derecha. Así, sus aliados comerciales se convirtieron en expertos CONSUMISTAS-que es algo más que una cuestión de ubicación de las letras- y China, en la nación más contaminante del mundo. ¡Los extremos se tocan!

Los cristianos, nos confesemos de derecha o de izquierda, o que otros nos cataloguen así, debemos guiar nuestra conducta por los valores evangélicos. Pero recordemos que desde Constantino, los jefes de la cristiandad fueron poco a poco siendo coaptados por los valores imperiales. De este modo la Iglesia oficial dejó de ser pobre y perseguida y adoptó la pompa y el boato de los reyes, tan lejano a las costumbres de aquel que no tenía donde recostar su cabeza. Los poderes imperiales se sometieron al poder de la Iglesia, mientras pedían a esta última bendecir sus armas. Así los imperios lograron sacar más riquezas de los pueblos colonizados, mejor dicho, esclavizados y se fue legitimando la concentración de la propiedad privada.

Ahora, para saber dónde nos ubicamos políticamente hoy en día en este cambio de época, post pandemia, se requiere mirar algo más que el modelo productivo y de concentración de la riqueza. Hay que cruzar muchas otras variables y asumir nuevos desafíos. Reinventar, por ejemplo, una economía circular y de sobriedad que garantice no obstante, el acceso universal a los bienes esenciales, considerando el apremiante cambio climático y los cambios generacionales. Sumar la responsabilidad a la libertad individual y colectiva, con una real igualdad ante la ley. Abrirnos a la diversidad de género y de culturas y empapar de justicia nuestra democracia y convivencia social.

 

 

 

 

Share on whatsapp
Share on telegram
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Share on print

Últimas entradas

Noticias de archivo: