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Estrella Gutiérrez: Un verbo que habíamos olvidado

Estrella Gutiérrez, médica, catequista del mundo popular.

Desde antes de la elección de los convencionales constituyentes, diversas organizaciones sociales empezaron a realizar foros, entrevistas y conversatorios de los más variados temas. En otro terreno, hace unos meses, los católicos fuimos convocados por Francisco a una gran asamblea eclesial para A.L. y El Caribe. Allí también estaba soplando el Espíritu, la Ruah, instándonos a participar sin reservas. Ha sido increíble constatar la tremenda necesidad que teníamos de permitirnos expresar lo que estábamos viviendo, sintiendo frente a diversas realidades.

La tecnología nos ha facilitado la tarea y el método ha sido muy sencillo. Vía telemática se plantea una pregunta abierta. Se responde y comparte con otros hermanos, incluso de otras latitudes, no a partir de ideas, dogmas o doctrinas aprendidas, sino a partir del relato sincero y valiente de nuestras vivencias en un clima de acogida y respeto mutuo. Así han salido a la luz nuestras propias heridas, a veces muy dolorosas.

Esto en si mismo ha sido reparador, liberador. La experiencia de conversar con otr@s debe multiplicarse, para ir transformando nuestra realidad ciudadana y eclesial. También para discernir lo que es esencial a nuestra fe y lo que es accesorio; peor aún, lo que es una deformación del mensaje de Jesús que nos llama a ser sal del mundo.

Conversar: hermoso verbo que tal vez nunca aprendimos o quizás, habíamos olvidado. Últimamente lo hemos rescatado y conjugado en plural. Por cierto, no es lo mismo que discutir, cuestión necesaria pero para otros fines. Conversar nos ayuda a conocernos mejor, a apreciarnos. Para esto ayudan las preguntas, cómo, cuándo, dónde, explorando nuestras vivencias y recuerdos. Ojalá inventáramos muchas preguntas para entablar conversaciones entre viejos y jóvenes; en pareja y con los hijos; entre el clero y el laicado; entre empresarios y trabajadores, etc. Pero es algo que también tenemos que aprender, porque algunos confunden ¿confundimos? conversar con descalificar a los demás.

Una pequeña anécdota: En un conversatorio sobre sinodalidad en nuestra iglesia, los organizadores tuvieron la genial idea de presentar a cuatro expositores con distintas posturas frente a la pregunta concreta: ¿cómo podemos democratizar nuestra Iglesia? El primero que intervino expresó su rechazo más absoluto a la esta idea y dio contundentes motivos. En el chat empezaron a aparecer los más diversos comentarios reprobatorios. Después de un rato se aclaró que había sido una estrategia del grupo organizador para motivar el diálogo. ¡Se trataba de una teatralización!

Mientras más nos empeñemos en CONVERSAR, más conscientes seremos de lo que hay que descartar y de aquello que es preciso CONSERVAR en nuestra convivencia. Creo que así podremos construir entre todos, lo que el Papa llama, la amistad social.

 

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