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Estrella Gutiérrez: Se buscan candidatas y candidatos

Estrella Gutiérrez, médica, catequista del mundo popular.

Sería esperable, que gran parte de las candidatas y candidatos a cargos públicos, tuvieran un perfil de cualidades que aglutine masivamente a la ciudadanía. No me refiero al perfil del rostro, porque es sabido que la mitad izquierda, es siempre diferente de su mitad derecha. La arista de mi opinión se proyecta hacia las cualidades personales de estas personas.

Entonces, ¿qué cualidades han de ser aglutinantes? Desde mi opinión se requiere: honestidad, probidad, austeridad, saber dialogar, espíritu de servicio, búsqueda del bien común y de la justicia.

Pero, ¿qué tan lejos estamos de que sea así? La respuesta no la sé. Si revisamos la historia tal vez encontremos ejemplos claros de aquello que, por un lado, no se debe repetir y que, por otro, no son aglutinantes.

Entre otros episodios es válido mencionar la forma de vivir instaurada en América por los conquistadores llegados del viejo mundo. En nuestro caso venían de España y se impusieron por la fuerza sometiendo y esclavizando a los pueblos invadidos, porque —digámoslo— a esos conquistadores los movía una gran ambición de poderío y de riqueza.

Sabemos, también, que lamentablemente la iglesia oficial estaba casada con el poder imperial ya desde los tiempos de Constantino y hemos conocido su forma de actuar en las cruzadas y luego en la inquisición. Fueron pocas las personas fieles al Evangelio que durante la conquista, se pusieron del lado de los invadidos, pagando un alto precio por defender su dignidad.

Y otro ejemplo de nuestra historia reciente. Por motivos similares, imponer una cultura —la que se cree “correcta” — hoy, en pleno siglo XXI el mundo occidental ha contemplado con horror la conducta de los talibanes invadiendo Afganistán.

Ambos ejemplos demuestran la extrema crueldad con la que se puede llegar a actuar por imponer una verdad y que está tan lejos de los criterios evangélicos que han conformado la religión católica.

Porque para decirse católico o católica ¿basta, acaso, estar bautizado/a, casado/a por la iglesia, asistir a misa y pagar el 1%? Creo que no. Para ser católico o católica hay que vivir la doctrina social de la iglesia y encarnar los valores evangélicos de las bienaventuranzas. Pienso en las muchas personas NO católicas, incluso ateas, cuyas vidas reflejan admirablemente esos valores.

A dos semanas de las elecciones generales de noviembre, el ambiente político está cada vez más tenso. Las candidatas y candidatos a distintos cargos siguen hincando el diente en las debilidades de sus contendores y gastando millonarias sumas en publicidad tratando de influir en quienes todavía permanecen indecisos.

Ojalá la ciudadanía siga buscando quien reúna esas virtudes aglutinadoras y encuentre los mejores rostros para asumir estos inmensos desafíos.

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