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Estrella Gutiérrez: «De saqueos y Zaqueo»

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Hace 22 años falleció un valiente defensor de los derechos humanos, el cardenal Raúl Silva Henríquez. En el contexto del Chile actual, ¡qué falta nos hace un pastor así! Su tarea no fue nada fácil. El diario “El Mostrador” (12-04-21) dice: “En 1975 Jaime Guzmán criticó por TVN la actuación de sacerdotes que salvaron la vida de dos militantes del MIR perseguidos por la DINA, cuestionando la postura de la jerarquía que respaldó a aquellos, lo que le valió la amenaza de excomunión de parte del cardenal Silva Henríquez”.

Efectivamente, enterado de las atrocidades ocurridas en la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), el cardenal, en un acto inequívoco de rechazo a las políticas dictatoriales del rector Jaime Guzmán, decidió suspender su cargo de gran canciller. Guzmán era un ferviente católico de misa y comunión diaria.

Hoy por hoy, la mayor parte de los católicos no podemos comulgar sacramentalmente. Otros, no sé cuántos, con su conducta egoísta e indolente, han cortado la comunión con el Cristo sufriente de hoy: “Tuve hambre y ustedes no me dieron de comer”.

Un reciente estudio de revista Forbes reveló que las 10 familias más ricas de Chile concentran una fortuna de U$ 29,5 mil millones. La más pequeña es de U$1000 millones. El salario mínimo en nuestro país equivale a 440 dólares. Así, para reunir tal suma se necesitaría el trabajo durante 189 años, de mil asalariados, sin gastar ni un peso en su subsistencia. Hice el cálculo y me resultó inmoral; violento. Tal vez algunos de estos “ricos” se dicen católicos pero viven enajenados en su propio mundo, mucho más que el rico Epulón del que nos habla el Evangelio. (Lc 16, 19-31).

Han saqueado las riquezas de Chile: el cobre, el agua, el litio, sus bosques, etc., amparados en la Constitución del ’80, cuyo principal ideólogo fue Jaime Guzmán.

Sabemos que otros no tan ricos, han amasado fortunas con desfalcos, especulaciones, colusiones, lobby o evasiones de impuestos. Zaqueo lo hacía al revés; cobraba más impuestos que lo legal a sus propios compatriotas y se guardaba la diferencia. Pero cuenta el evangelio, que este Zaqueo, impresionado tal vez por lo que había oído de Jesús, quiso verlo pasar. Algo ocurrió en su corazón cuando Jesús le dijo que esa noche debía alojarse en su casa. Imagino ese diálogo, tierno, amoroso, que provocó tal conversión en su anfitrión: “Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres y a quién he exigido algo injustamente, le devolveré cuatro veces más”.

Hoy en día, millones de compatriotas, desesperados por la falta de ayudas estatales oportunas y suficientes, no tienen otra opción que retirar un tercer 10% de sus ahorros en las AFPs.

¿Cuántos problemas de alimentación, de salud, de educación, vivienda, etc. se podrían solucionar recuperando los recursos de nuestro rico país, que han sido saqueados, al amparo de la Constitución? ¿Cuántas conversiones de los Zaqueo de hoy, permitirían una vejez digna a los habitantes de nuestro país?

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