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Crisis general de Haití requiere la unidad y acción de todos para salvar el país

Desigualdades sociales, ausencia de una política pública de integración de la ciudadanía, falta de empatía y de conciencia ciudadanas, acumulación de injusticias sociales y desprecio de valores figuran entre los problemas.
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(PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ, 23/1/2021,. KAIRÓS NEWS). — «La crisis de la sociedad haitiana no es en modo alguno una simple crisis económica. Se trata de una crisis social profunda y global, es decir, que afecta a todos los estratos y esferas de la sociedad. Está socavando las formas organizativas básicas de nuestra sociedad y amenaza la existencia misma del Estado», señalan los Jesuitas de Haití en su mensaje público que puede leer aquí.

Añaden que «estamos presenciando dolorosamente el colapso de las instituciones públicas, en particular las representativas, la banalización de los valores fundamentales que hacen posible la convivencia, y la pérdida de los parámetros éticos que se traduce en la absoluta falta de respeto a los demás. Nuestro país se está convirtiendo en un país en riesgo donde la inseguridad adquiere dimensiones increíbles: proliferación de bandas armadas, secuestros, asesinatos, etc. Todo esto se hace a menudo con la complicidad de las más altas autoridades estatales, bajo la indiferencia y, en ocasiones, el desamparo de la Policía Nacional de Haití. La Conferencia Episcopal Haitiana (CEH) en su Mensaje de Navidad 2020 denuncia estos graves problemas que socavan el cuerpo social: violencia, miseria, insalubridad, actos de violación, asesinato, barbarie, etc. (CEH, Mensaje de Navidad 2020 # 3)».

Las causas de esta situación son numerosas y los jesuitas describen las principales: evidentes desigualdades sociales, ausencia de una política pública de integración de la ciudadanía, falta de empatía y de conciencia ciudadanas, acumulación de injusticias sociales y desprecio de valores fundamentales como la solidaridad, el respeto a la vida y al medio ambiente, la promoción del bien común y la superación de uno mismo.

Por otra parte, según la apreciación de los jesuitas en Haití, esta situación de desamparo corre el riesgo de mantener ocultas muchas riquezas que sin duda podrían contribuir a la superación de la crisis y a relanzar el país. Haití posee un inmenso potencial natural y cultural: un rico subsuelo, 1.700 km de costa, numerosos sitios históricos y naturales, una diáspora de más de 2.000.000 de personas dotadas de recursos. Al mismo tiempo se ha iniciado un movimiento ciudadano que, con todas sus limitaciones, mantiene viva la esperanza de la construcción de la democracia y el estado de derecho.

Finalmente los jesuitas invitaron a todas las fuerzas religiosas a unirse en el camino del renacimiento de Haití, superando —en la esfera social y por el bien de la nación— las divisiones entre católicos, protestantes y vudúes. Exhorta a los agentes nacionales e internacionales, a las fuerzas vivas del país, a los activistas sociales y políticos, a la diáspora haitiana y al “valiente pueblo de Haití” a unirse para salvar el país.

 

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