NOTICIA

Con las Bienaventuranzas, Francisco da a conocer el perfil de los obispos que quiere para la iglesia

23.11.2021   |   Kairós News / 7Margens

El texto entregado a los obispos dice lo siguiente:

“Bienaventurado el obispo que hace de la pobreza y el compartir su camino de vida, porque con su testimonio está edificando el reino de los cielos.

“Bienaventurado el obispo que no teme mojarse el rostro con lágrimas, donde se refleja el dolor del pueblo y el cansancio de los sacerdotes  , encontrando el consuelo de Dios en el abrazo de los que sufren.

“Bienaventurado el obispo que considera su ministerio un servicio y no un poder, haciendo de la mansedumbre su fuerza, dando a todos el derecho de ciudadanía en su corazón, para habitar en los mansos en la tierra prometida.

“Bienaventurado el obispo que no se encierra en los palacios del poder, que no se convierte en un burócrata más atento a las estadísticas que a los rostros, a los trámites que a las historias, tratando de luchar junto al pueblo por el sueño de la justicia de Dios porque el Señor, que se encuentra en el silencio de la oración diaria, será su alimento.

“Bienaventurado el obispo que tiene un corazón para la miseria del mundo, que no tiene miedo de ensuciarse las manos con la arcilla del alma humana para encontrar el oro de Dios, que no se escandaliza por el pecado y la fragilidad de los demás, porque es consciente de su propia miseria, la mirada del Crucifijo Resucitado será para él el sello del perdón infinito.

“Bienaventurado el obispo que quita del corazón la duplicidad, que evita cualquier dinámica ambigua, que sueña con el bien incluso en medio del mal, porque podrá alegrarse en el rostro de Dios, detectando su reflejo en cada estanque del ciudad de los hombres.

“Bienaventurado el obispo que trabaja por la paz, que acompaña los caminos de la reconciliación, que siembra la semilla de la comunión en el corazón del presbiterio, que acompaña a una sociedad dividida en el camino de la reconciliación, que da la mano a cada hombre y mujer dispuesto a construir hermandad: Dios lo reconocerá como su hijo.

“Bienaventurado el obispo que por el Evangelio no teme ir a contracorriente, volviendo su rostro ‘duro’ como el de Cristo para ir a Jerusalén, sin dejarse disuadir por malentendidos y obstáculos, porque sabe que el Reino de Dios avanza en contradicción con el mundo.

 

Noticias de archivo: