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Arzobispo de Lima fija rumbos pastorales para una iglesia en salida y con opción por los pobres

Al cumplir un año de gestión, el Arzobispo Carlos Castillo, envió su primera carta pastoral al pueblo de Dios en Lima, la cual es fruto de un proceso de escucha sinodal donde recoge la realidad existente y formula un plan para la iglesia arquidiocesana.
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(LIMA. 27.02.2020 – KAIRÓS NEWS).-  El documento se titula En el camino de la “conversión pastoral” para la conversión social, humana y ecológica de nuestra ciudad, el cual sintetiza el proceso deseado. Es decir, se trata de construir una iglesia que nace en diálogo con el mundo, en palabras del arzobispo, no para sí misma sino que para “rescatar todo lo verdadero que sintonice con Jesús”.

En su presentación, el arzobispo Carlos Castillo indica que le “alegra continuar en el camino trazado hace más de 50 años por el Concilio Vaticano II y la tradición de la Iglesia latinoamericana de Medellín a Aparecida” y declara que esta carta es heredera de ese magisterio para los tiempos de hoy.

Sínodo y Propuestas

Luego describe esta realidad social que es interpelada por los signos del reino presentes en ella. Destaca el proceso sinodal y el compartir “una serie de interesantes propuestas” para los próximos cinco años. “No son normas,”, dice, “sino orientaciones abiertas para crear juntos”, afirma.

Se trata de crear juntos un “Proyecto de Iglesia Local” indica monseñor Castillo en su carta, que responda a los “desafíos de nuestra Lima de hoy, y que incluya diversidad de proyectos abiertos y planes en cada parroquia”, todo ello en un marco de pastoral de conjunto, y de opción por los pobres, según se desprende de su texto.

Señala que «ese proyecto es evangelizar una urbe muy diversificada de visiones, proyectos y situaciones humanas, donde muchos son ciudadanos de segunda clase o no son considerados ciudadanos, cosa diferente a evangelizar en épocas y mundos más uniformes culturalmente. Como vivimos ahora en una megalópolis compleja y globalizada, es preciso que, como creyentes, reafirmemos que “Dios vive en la ciudad”, implementando pastoralmente la mirada de fe que Jesús realiza cuando, caminando por las ciudades y acercándose a ciertas personas marginadas, suscita por la fe, que lleguen a ser ciudadanos con derecho y dignidad».

Pastoral de Escucha

Por ello, lo que llama «pastoral de escucha» es relevante. Dice que además de escuchar en los casos de abusos sexuales «se extiende a múltiples situaciones específicas de sufrimiento como la soledad, las crisis humanas, conflictos familiares, psicológicos, y los diferentes dramas existenciales. Estas realidades requieren compañía y atención de personas y comunidades, donde debemos proceder con la colaboración sabia de personas con experiencia y laicado experto en estos temas. Toda nuestra Iglesia ha de organizarse generosamente para restañar heridas y enjugar lágrimas», escribe.

Agrega que «Toda la pastoral se orienta a dignificar a las personas para que no sean “objetos” humillados sino personas dignas, que perciban sus dramas con hondura, digan su palabra, se organicen humana y eclesialmente como sujetos creativos y reconocidos en sus derechos. Esto es fundamental en el caso de las mujeres, que sufren gravemente por prejuicios culturales machistas. La Iglesia de Lima, dialogando, aprenderá a superar, también internamente, estos prejuicios y acompañará a superarlos educativamente a nuestra sociedad».

Formación

La formación de los sacerdotes y del laicado forman parte de un tema central para esta necesaria “conversión pastoral” de modo que redunde en una “conversión social, humana y ecológica” como expresa el título.

En relación al clero, entre otros aspectos clave, dice que “es importante en torno al delicado tema del sentido de lo humano, lo afectivo y lo sexual para el mejor trato humano, espiritual y psicológico de los fieles. Así, también es necesaria la formación en el sincero y transparente afrontamiento de los graves delitos de pedofilia, así como los delicta graviora ocurridos en confesión. Nada mejor para ello que reflexionar y discernir comunitariamente sobre experiencias y casos humanos exigentes”, señala.

Sobre la formación de laicas y laicos, entre otros aspectos, Castillo escribe diciendo que “es indispensable actualizar a todos los fieles en la renovación y en la reforma de la Iglesia derivada del Concilio Vaticano II y que en América Latina se plasmó en los Documentos de Medellín a Aparecida, y en los documentos constitutivos de la reforma del Papa Francisco. Aquí también la formación por medio del diálogo y la escucha de la Palabra es indispensable”, afirma.

El arzobispo Castillo considera que «la vida de sacerdotes y laicos requiere de un acompañamiento comunitario que permita a todos crecer en caridad y a cada quien en su vocación específica. Los laicos desean y exigen sacerdotes cercanos al pueblo y con olor a oveja, el sacerdote necesita del afecto, del respeto, de la opinión y del apoyo del pueblo, es allí donde sacerdotes y laicos deben despertar canales de acercamiento para sentir y vivir en Iglesia».

Los tres capítulos de la carta pastoral son: 1) Un pueblo y una Iglesia “encinta”; 2) Iglesia que se levanta, sale, corre, afronta el camino duro, se hospeda, acompaña y permanece con los desvalidos; y 3) Iglesia que vuelve a casa para darle Jesús al mundo.

El texto completo puede ser descargado desde la web del Arzobispado de Lima, clic aquí

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